martes, 8 de noviembre de 2011

“Ya era hora de traernos la corona”: Ivian Sarcos


La emoción todavía la invade. Por lo menos, este lunes, aún hablaba con el tono del triunfo. ¡Y no es para menos! Ivian Sarcos rompió con una mala racha y después de 16 años conquistó la corona del Miss Mundo, consagrando a Venezuela como el indiscutible país de las mujeres más bellas del planeta.
En Londres eran casi las 8:00 de la noche cuando Ivian contestó la llamada de PANORAMA. De inmediato recuerda que fue en esta ciudad donde se coronó miss World Venezuela, el 28 de octubre del 2010. “Un saludo inmenso para todos por allá”, dice con simpatía antes de contar su experiencia en el certamen.
—A solo un día de haberse coronado como la más bella del mundo, ¿cómo lo asimila?
—Realmente estoy súper contenta, bastante trasnochada porque no he dormido nada, pero muy feliz. Es increíble la felicidad que siento porque Venezuela y yo estábamos celebrando y disfrutando nuestro triunfo, pues ya era hora de traernos la corona. Estoy ansiosa para empezar con todos los trabajos y compromisos que tengo con la organización, y con la señora Julia (Morley) que es un amor, un encanto. 
—¿Verse entre las semifinalistas ya le anunciaba el triunfo?
—Yo siempre he sido una persona positiva. Me he acostumbrado a mantener mi mente positiva porque eso influye mucho en la vida personal y profesional. No decía: ‘Ay, yo voy a ganar’, para no verme sobrada. Estaba calladita aquí, y aunque escuchaba a gente que no confiaba en mí, lo que más importaba era saber que estaba segura de mis pasos. Había muchos comentarios. Cuando salí al escenario recordé lo que me dijeron Osmel Sousa y Jesús Tovar (mánager): ‘Disfrútalo’. Y eso fue lo que hice, tenía solo un par de horas. Salí, estaba muerta de la risa. Estaba feliz, ¡Dios mío, me burlaba de todo! 

—¿Hasta de usted misma?
—(Risas) Sí. Imagínate que el vestido estaba roto. Pasó un accidente, y entonces nada... lo cosieron y yo muerta de la risa. No podía tomar mucho aire porque el vestido se abría por detrás. La gente me miraba asombrada porque me lo tomé con calma. Como te dije: Me reía y me burlaba de la situación. Fue así como un show y no hice más que disfrutarlo.
Cuando me estaban cosiendo otra vez el vestido en los camerinos dicen: ‘Venezuela’ y me asusté porque pensé que debía estar afuera. Hasta me puyé con la aguja del susto (risas). Miss Guatemala me felicitó y gritó: ‘Venezueeeeeela, ¡felicidades eres la favorita del jurado, estás arriba en el puntaje. Eres la mayor’. Yo no entendía inglés y la gente hablaba y hablaba... Lo único que yo entendí era ‘Venezuela’. 
—En el instante en que Julia Morley anunció que Venezuela era la ganadora, ¿qué pasó por su mente?
—Fue una gran sorpresa. Comencé a llorar porque recordé a grandes personas en mi vida que no estaban ahí. Estaba como una boba melancólica, pero muy feliz porque sabía que desde ese escenario le estaba repartiendo felicidad a toda Venezuela. Me contentó no haber defraudado a quienes confiaron en mí. Trabajé mucho, día y noche. Le dije ahorita a Jesús (mánager) que me había dado mi gusto y que el esfuerzo valió la pena. No me importó tener los pies rotos e hinchados, las orejas rotas... Sabía que la corona era el resultado. Cuando la señora Julia dijo: ‘Venezuela’, respiré profundo. Oír esa palabra no se compara con nada. Fue un: “¡Ya, Dios mío! Por fin”.
—¿Qué fue lo más difícil en estas tres semanas de constante trabajo?
—Lo más difícil fueron los trasnochos. Con la comida no tuve ningún problema porque yo como de todo. Lo que me daba miedo era no saber hablar inglés porque durante los ensayos los coreógrafos, las candidatas, las chaperonas me decían: ‘Waooo estás entendiendo’. Y es que yo inconscientemente respondía ciertas cosas .



—¿Qué hará con el inglés?
—El mismo día que gané, Julia me dijo que me iba a meter en una escuela de inglés y yo feliz. Le dije: ‘Síiiiii, por favor, quiero hablar con usted. Es que nos comunicamos con traductores. Hoy en la mañana nos dimos los buenos días de una manera muy divertida. Ella me los dio en español y yo le respondí en inglés.
—¿A quién le debe el triunfo y a quién se lo dedica?
—Quizás a algunas personas le va a sonar aburrido, pero no me importa lo que piensen. Yo le debo este triunfo a Dios. Créeme que Dios hizo todo esto con la ayuda de mis padres desde el cielo. Le agradezco a Osmel Sousa y a Jesús Tovar que siempre me acompaña.




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